Odontología 2000 le presenta este Vademecum como una guía para el tratamiento del paciente con dolor

I  
Imaginación guiada.

Como el dolor y en especial si es persistente compromete a la persona como un todo y siendo que todos nuestros órganos y funciones están relacionados en red, es entonces, posible, por medio de ejercicios aparentemente “mentales”hacer efecto en el cuerpo “físico”. No hay que olvidar que estos “componentes” del cuerpo no están separados.

El ejercicio consiste en “mirar” con los ojos cerrados y luego de hacer un ejercicio de relajación, y tratar de “ver el color” del dolor. Las personas con dolores persistentes usualmente “ven “colores fríos. Por lo tanto, en el ejercicio se trata de “cambiarle el color al dolor”, es decir cambiar el color frío por uno más tibio ( como naranja, rosado ), esto tiene efectos en la percepción del dolor.

Este ejercicio tiene múltiples aplicaciones, como la sanación propia o la de otras personas.


Infiltraciones diagnósticas.

Se entiende por infiltración diagnóstica la colocación de un anestésico local sin vasoconstrictor en las ramas terminales de un nervio como el trigémino con el fin de establecer si el dolor es de tipo neurogénico o no. Es decir, si se coloca el anestésico y el dolor que en ese momento tiene la persona desaparece por completo, eso indica que el dolor es neurogénico y no vascular o muscular.

Infiltraciones terapéuticas.

Se entiende por infiltración terapéutica la que se hace con el fin de hacer tratamiento de ciertos dolores, utilizando u anestésico local sin vasoconstrictor, para ello se pueden repetir en el tiempo de acuerdo a los resultados.

Para hacer terapia por medio de infiltraciones se recomienda en las dermatomas corporales infiltrar la afectada, la superior y la inferior. Por ejemplo, si el dolor se asocia al nervio espinal D5, se infiltrará también el D4 y el D6, esto con el fin de tratar los aumentos de los campos neuronales que pueden haber ocurrido.

En la zona cráneo-facial, se infiltra la rama trigeminal comprometida, si es la III o mandibular, se infiltra además la II o maxilar e incluso la I rama u oftálmica.

Infiltrar la rama trigeminal comprometida implica en el caso de la III rama, infiltrar el nervio dentario inferior y sus ramas lingual, largo bucal y mentoniano. Para la II rama el nervio infraorbitario, los alveolares posteriores, el palatino anterior y el nasopalatino.

Para la I rama, locamente en la cercanía del agujero supraorbitario.

Integración estructural.

El dolor miofascial es característicamente un dolor asociado a fascias.

Existe una fascia superficial que recubre todo el cuerpo y está debajo de la piel. Luego existen fascias que envuelven cada grupos musculares ( por ejemplo los extensores del antebrazo ) y otra que envuelve cada músculo. Profundamente y en íntima conexión con el periostio se encuentra la fascia profunda. Además hay que recordar que cada músculo termina en un tendón que se adhiere cerca a las articulaciones y en el periostio. Todas estas fascias deben funcionar independientemente, cuando no lo hacen por falta de movimiento adecuado ( ejercicio diario ), se adhieren unas a otras deben ser “despegadas” por medio del ejercicio o por medio de masajes apropiados. La estructura miofascial del cuerpo puede ser recuperada por medio de un masaje especializado, nombrado como de integración estructural, descubierto por Ida Rolf, por eso se llama “Rolfing” a este tipo de masaje.

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