22 Neuropatía del VIII par?


Dolor por deaferentación y Neuropatía del N. acústico? (Abril 2010. Ver noticias )

Caso del mes # 22

Mujer de 56 años, con buena salud general, sólo padece de colon "irritable" pero no muy intenso.

  Hace cuatro años le empezó dolor en la zona del 35 (segundo bicóspide inferior izquierdo), se hizo diagnóstico de "pulpitis irreversible" y le realizaron endodoncia. Luego empezó dolor permanente referido al oído. Le realizaron de nuevo la endodoncia tres veces, diferentes endodoncistas, y no hubo mejoría ni del dolor apical en 35 ni del dolor ótico. El otorrinolaringólogo la examinó y dijo que no había problemas óticos izquierdos, le hicieron exámenes complementarios que no demostraron alteración en la audición. A medida que pasaban los meses fué apareciendo una intolerancia a todo ruido, no intenso (hiperacusia), no toleraba ni la voz de sus hijos y se mantenía con tapones de algodón de manera permanente. El otorrino le prescribió vasodilatadores sin mejoría. Los odontólogos dicen que el problema no se debe a la endodoncia, que está muy bien en las radiografías y que el "caso se les salió de las manos".

  En el examen físico se encontró dolor a la percusión vertical y horizontal del 35 (núcleo mesencefálico y caudal del trigémino afectados) y a la papación apical (periostio sobre el ápice = neuritis apical o entesopatía) y se hizo dianóstico de Dolor por deaferentación (luego de endodoncia) persistente que refiere dolor al oído ( tercera rama trigeminal y ligamento disco-maleolar =entesopatía).

  Además, la hiperacusia cómo se interpretaba?. Como el VIII par es nervio sensorial craneal asociado a la audición, y había hiperacusia, porqué no pensar en algo, no existente para los autores, como una neuropatía de un nerrvio sensorial?. Esta neuropatía, hipotética, de un nervio sensorial, no descrita en la literatura, podría explicarse porque el trigémino inerva las cavidades mastoideas en donde se hallan el acústico (audición) y el vestibular (equilibrio) y entonces tendría relación con vértigos, acúfenos y trastornos de la audición.

  El autor ha observado mejoría de la audición al colocar una placa oclusal para la parafunción. Mejoría de síntomas de otitis al tratar una neuritis trigeminal y piensa que la intolerancia a la luz de las personas con migraña o cefalea jtrigémino-vascular podrían explicarse por la inervación parasimpática eferente el Núcleo de Edinger Wesphal que para algunos biólogos, para él, no se debe considerar como un núcleo del III par craneal sino del trigémino, pues es muy curioso que el facial, el glosofaríngeo y el vago tengan sus propios núcleos parasimpáticos y el trigémino, el nervio de la sensibilidad facial y craneal, no lo tuviera. Por lo tanto, empezó a hacer el diagnóstico de neuritis del acústico, del óptico (la luz intensa es un estímulo nociceptivo para el óptico y no tiene otra via aferente sino por trigémino !!), del olfatorio, de la cuerda del tímpano del facial, de la rama sensorial del glosofaríngeo y de el componente sensorial del vago (sensación de plenitud visceral), a la vez que pensaba en neuritis de las fibras vegetativas del simpatico que provienen del ganglio cervical inferior o estrellado.

  La hipótesis se comprobaría si con el tratamiento antineurítico se obtenía mejoría en estos nervios sensoriales. Esto ha ocurrido en la clínica. Claro, que a nivel anecdótico" como se expresa la Medicina basada en la evidencia. Sin embargo como esta medicina es, para algunos, la evidencia basada en terceras personas (estudios a doble ciego), ella no debe excluir la evidencia basada en dos personas (relación médico-persona enferma), ni la evidencia que expresa una persona (evidencia del sujeto o unipersonal) que tiene importancia única en la persona con dolor o con trastornos sensoriales, que son experiencias sólo percibidas por ellos mismos. Además se acaba de publicar (2009) evidencia de la capacidad de sentir el sabor amargo por los cilios primarios de las células del epitelio respiratorio: esta neuropatía no tiene sino una vía: el vago y el vago tiene estrechas relaciones trigeminales.

  La mujer descrita más arriba se ha tratado con infiltraciones (lidocaína al 2%) de la III rama trigeminal para su dolor por deaferentación, se le ha prescrito complejo B y se han hecho infiltraciones en el punto maestro de acupuntura TR 17 a nivel del peñasco (que en acupuntura se describe como sitio de reunión con el meridiano de vesícula biliar y maestro de todos los trastornos óticos) que produjeron la desaparición de su intolerancia acústica y su dolor por deaferentación ha desaparedico casi por completo (ella reconoce una mejoría del 90%).

  Cuando llegan épocas con clíma frío regresan los síntomas auditivos pero con una infiltración en TYR 17 cada mes, se mantiene muy bien, para sorpresa de los otorrinolaringólgos que solicitaron un informe por escrito acerca de qué es lo que se le estaba haciendo a ella.

Conclusión: Se puede decir que sí hay neuropatías de nervios sensoriales.

  También se deberían considerar dentro de este grupo:

* El sabor amargo subjetivo (compromiso de facial y glosofaríngeo) que experimentan las personas con el nombrado como "Síndrome de la boca ardiente" que para el autor es una neuropatía trigeminal!!.

* Ls personas que experimentan hiposmia y anosmia asociados a una sinusitis (compromiso del ofatorio);

* La disminución de la audición en bruxadores; 

* La intolerancia a la luz de las personas con migraña e incluso sin migraña, que a toda hora utilizan gafas protectoras para la luz solar.

* Las personas con hiperacusia y otitis no inflamatorias.

* Las personas con acúfenos, vértigos vestibulares ( de Meniere, que serían, propiamente, compromiso neuropático del nervio vestibular)

 


Diagnóstico:

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